Entrevista a Enrique Cabezón de Ediciones del 4 de Agosto

20 Jul,2017 | Comenta

Ya son 12 ediciones, las celebradas de Agosto Clandestino y el día 24 de Julio, tendrá comienzo la decimotercera edición, y este año a la vez se celebró el centenario del nacimiento de Antonio Cillero Ulecia. Tanto el escritor como 4 de Agosto se enriquecieron mutuamente, y uno de los libros de los que reparten todos los años, titulado “Mi lanza y mi condena” tambén forma parte de esta colección.

¿Qué es Ediciones del 4 de Agosto?

Es un proyecto editorial cooperativo creado por la Asociación Cultural Planeta Clandestino. Desde 1990, aunque se registró legalmente en 1995, y sin ánimo de lucro, se ha dedicado a hacer posibles y poner en circulación libros, tebeos y discos.

¿Cómo surgió Ediciones del 4 de Agosto?

Supongo que del bagaje punk de alguno de sus miembros, de aquello del háztelo tú mismo, y de las ganas de todos en general. En aquel momento no existían proyectos editoriales en la región que recogiesen la enorme riqueza y variedad estética que reconocíamos en algunos autores que escribían y dibujaban desde La Rioja, dado que todos los fundadores habían tenido que ver publicados sus trabajos fuera y que se había contrastado su sincronía y calidad, decidimos dar el paso y poner en circulación aquellos libros. Sabíamos hacerlo, ¿por qué no? Es excitante ver lo que se ha ampliado y ha mejorado desde entonces la producción editorial que se realiza desde esta región.

¿Porque os movisteis a crear una asociación y una editorial?

Éramos muchos y queríamos editar fundamentalmente poesía, nunca hemos visto ni querido dar el salto a formar una empresa que, dicho sea de paso, nos parecía muy complicado de sostener si queríamos mantener la pluralidad y apertura que garantiza el trabajo colectivo. La forma asociativa nos permitía mantener el espíritu cooperativo original y, por ejemplo, acceder a registrar los libros en la oficina del ISBN lo que facilitaba la distribución de los libros exponencialmente. Deberíais haber asistido a los debates internos en torno a cuestiones como incluir códigos de barra en los libros, en fin, de alguna manera era convertir nuestros libros (tiradas limitadas, firmadas y numeradas por los autores) en objetos de mercado, piezas de uso capitalista. Eran y son debates intensos y sanos que van mucho más allá que imprimir y vender libros. Queríamos y creemos que tenemos un proyecto de transformación y apuesta cultural e intelectual.

¿En que ha evolucionado la difusión de la literatura en La Rioja en estos años?

Lo decía antes, cuando surgimos hacíamos fanzines fotocopiados, entonces nadie podía imaginar que Logroño fuese el hogar de editoriales con implementación nacional tanto de narrativa, poesía o tebeos.

¿Qué crees que ha aportado Ediciones del 4 de Agosto a esta difusión?

Supongo que estar, atreverse, escenificar que era posible. Hacerlo. Algunos de esos editores también publicaron en aquellos fanzines de los 90, por ejemplo La Ratilla, si uno repasa sus números puede ver allí, ya entonces, a muchos de los protagonistas de nuestra fauna y farándula intelectual. Es algo que nos hace sentir orgullosos.

¿Qué os llevo a editar un poemario de Antonio Cillero Ulecia?

Una de las cuestiones de aquel momento fundacional era el desarraigo que sentíamos, cuando no directamente estúpido y primario rechazo a lo local, que sentíamos como provinciano. Aquellos autores a los que se había despreciado por ignorancia, como el caso de Cillero, habían tenido que irse de esta tierra para sobrevivir y, al regresar, apenas mantenían conexiones con los escritores de generaciones anteriores que vivieron y publicaron durante la dictadura franquista. Fueron, en el mejor de ls casos, editados de manera muy restringida o directamente olvidados. Hubo y hay en Ediciones del 4 de Agosto un afán de reencontrarse con las raíces, lo podrías llamar radical, de reconstruir un historia literaria de esta tierra desmantelada por la guerra civil, una durísima postguerra que capaba toda posibilidad de vanguardia o ruptura, y un estado de ebriedad y rechazo a lo anterior que pareció instalarse en lo que han dado en llamar la transición. Acentuada en las provincias por una clara dependencia clientelar todavía hoy por dilucidar. Ya en La Ratilla se publicó un cuaderno de poemas de Roberto Iglesias, que sería el inaugural de ese intento de reencuentro y puesta en valor de lo propio. En esa línea, acercarse a la obra y presencia de Antonio Cillero Ulecia parecía lógico. Conocerle y editar aquel cuaderno fue emocionante y un acto de justicia.

¿Cómo recuerdas la presentación de ese nº 8 de vuestra colección en el Ateneo Riojano?

La poesía es un género minoritario, tiene fama de difícil, y Cillero era además un hombre peculiar que siempre mantuvo una postura política muy marcada y personal. Fue emocionante como he dicho, con muy buena respuesta de público y, creo, que a nivel personal a él le hizo bien, también ilusión verse reivindicado, puesto en valor, ya que, desde que se quedó viudo, vivía retirado en su casa en Tobía, alejado de los círculos literarios locales e ignorado por ellos.

¿Qué simboliza y que ha representado la figura de Antonio Cillero Ulecia para Ediciones del 4 de Agosto?

Tiene algo de quijostesco, como el oficio de dramaturgo y poeta, como el seguir publicando libros que se enfrentan directamente a las llamadas lógicas de mercado. Fue un hombre íntegro, que vivió y murió en poesía, sintiéndola. Haciendo mejor el mundo que le rodeaba. Puede que no fuese una estrella pero no le hacía falta, ahí está su obra, uno puede acercarse a Mi lanza y mi condena, el cuaderno que nosotros editamos, o a Mi canto general, a los objetos que expone la Universidad de La Rioja y notar, sentir, que todavía se sostiene, que palpitan y están vivos. En muchos sentidos es un ejemplo.

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