Ruben Mazo Tomás, del IES Comercio, obtiene la nota más alta de Selectividad de La Rioja

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No es la primera vez, de hecho, ya había tenido contacto antes con la Universidad de La Rioja a la que el curso 2014-2015 accederá por la puerta grande. En enero pasado se erigió con el título de campeón de la fase regional de la Olimpiada Matemática de La Rioja que organizaba el Departamento de Matemáticas y Computación de la UR y ahora, a sus 18 años, puede presumir del doble honor de ser el alumno que mejor nota ha obtenido en la selectividad de toda La Rioja y a su vez de ostentar la mejor calificación de media. Un hito en su etapa estudiantil que no se esperaba este ya exalumno del IES Comercio.

En Bachillerato logró un 9,94 y ahora de media, o lo que es lo mismo, la nota con la que entrará a la universidad es un 9,804; es decir la media entre la PAU y el Bachiller más lo obtenido en las específicas.

La publicación de las calificaciones le pilló a unos metros del campus, en las piscinas de Cantabria, y cuando habían pasado apenas unos minutos del mediodía comprobó su nota a través del móvil. Esperaba aprobar pero «tanto…», cuenta por teléfono a Diario LA RIOJA, mientras se acicala en su casa para la imagen que ilustra esta página.

En casa la noticia cayó como no podía ser de otra manera, con una enorme alegría y una buena dosis de orgullo. Tampoco les pilló por sorpresa. La constancia de Rubén Mazo hacía presagiar que algo así podía ocurrir. No es estudiante de última hora, confiesa, sino más bien de rutina diaria. Así se comprende que para la selectividad no se haya tenido que dejar la piel, como cuenta a este periódico. Eso sí, Lengua y Filosofía han sido ese par de huesos duros de roer y es que se sabe más de Matemáticas y de Física, precisamente esas materias menos inspiradoras para un buen puñado de estudiantes.

A ellas, a la Filosofía y a las Matemáticas, ha tenido que dedicar más esfuerzo, pero al resto «no demasiado». No tenía la preocupación y la tensión de tener que obtener una elevada nota para acceder a los estudios que quiere -sólo necesita un cinco- y además, venía con un 9,94 de Bachillerato. Muy mal tenían que ir las cosas para que su futuro académico se fuera al traste.

No lo duda, de aquí a poco más de dos meses quiere comenzar el doble grado de Ingeniería Informática y Matemáticas. No es habitual, pero él ya sabe de un joven que está estudiando lo mismo aunque no lo conoce personalmente.

Por delante le quedan cinco años de estudio y más estudio que no sabe si podrá compatibilizar con el piano que estudia en el Conservatorio y al que dedica la mayor parte de sus momentos de ocio. Con los amigos, cuenta, no sale demasiado.

 

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