Entrevista a Isabel García Hualde, poeta e integrante del grupo de poesía «Angel Urrutia» del Ateneo Navarro.

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Isabel García Hualde (Carcastillo, 1952) reside actualmente en Liédena, también en Navarra. Es integrante del grupo de poesía “Ángel Urrutia” del Ateneo Navarro. Participa en los talleres literarios de Daniel Aldaya y escribe en las revistas RíoArga y Constantes vitales de Pamplona. Colabora en diversos recitales poéticos. Coordina y presenta el espacio poético conlalunaporsombrero (blog del mismo nombre) para promover la poesía. Es autora del libro infantil El juego y el vuelo y de los poemarios El entramado luminoso (2011), Cisne azul cisne negro (Fundación María del Villar, 2015) y El ojo cegado (Eunate, 2015).

1. ¿Cómo te iniciaste en el mundo de la poesía?

Aunque desde la niñez he vivido rozando la poesía, o ésta me ha rozado a través de estados de ensueño, no es hasta la adolescencia cuando comienzo a leer y escribir poesía de forma más o menos continuada, con el descubrimiento de Bécquer, Miguel Hernández, Machado, Lorca…

2. ¿Cómo defines tu poesía? ¿Qué es para ti la poesía?

Tiene diferentes registros: Desde el lenguaje fascinado de “El entramado luminoso” en que se describe el mundo de las arañas, pasando por el oleaje excesivo de lo interno en “Cisne azul o cisne negro”:“…buscas en tu cabeza armonizar el polvorín/ esa extraña maleta de fuego…”poemas que hablan de la experiencia de diferentes mujeres que se rebelan contra su destino y que buscan un lenguaje alucinado para poder expresarse: “…a veces las pesadillas viajan ateridas/en el deslumbre de un tren de planta/de párpados ciegos…” en su tercera parte el lenguaje va cambiando

“…cansada ya del azul deshonesto de los ángeles/siempre love oh my love…”

y finalmente poesía comprometida en “El ojo cegado” donde se denuncia con dureza los acontecimientos actuales: “…cuanto cuesta la morfina/el olvido de las cicatrices en los escaparates de la guerra/golpes y derribos y descargas eléctricas…” “Einstein no puede dormir/el dedo que pulsa el botón/sacude una mota de polvo bajo su uña”

3. ¿Qué es para ti la poesía?

Un viaje del que desconocemos previamente el recorrido. Puedes tener una ligera idea sobre algo, pero en un momento dado el poema te arrastra.

No concibo la poesía basada casi exclusivamente en la belleza de las palabras. El poeta y el espíritu del poema deben estar conectados.

La poesía supone una introspección hacia adentro, nos lleva a la esencia y va más allá de la apariencia de las cosas. A veces el poema se sitúa en ningún tiempo o lugar o bien discurre por un presente que se vive universal.

4. ¿Qué supuso para ti iniciarte en la literatura infantil, con el libro “El juego y el vuelo”. Fue para ti una incursión en la que seguir experimentando y desarrollarte como autora? Te planteas otro libro infantil en un futuro?

-“El juego y el vuelo” supuso la ruptura, el atreverse a mostrar lo soñado. Surgen imágenes de huellas atravesando las estaciones, mediante collages que utilizan todo tipo de materiales, acompañados de pequeños “poemas” y dirigidos a un público de 3-5 años. Oihana, mi hija, se encarga del diseño gráfico y nos atrevemos a editar, recibiendo el apoyo de “ayudas a la edición” del Gobierno de Navarra.

5. Te planteas otro libro infantil en un futuro?

No me planteo ahora mismo escribir un cuento, pero sé que surgirá en el futuro.

6,Hablar de Isabel no es solo hablar de poesía, sino de pintura, educación, integración social, experiencias sociales. ¿Qué ha supuesto para ti tu experiencia en Nicaragua?

Aclarar que el aspecto de integración social se refiere a mi jornada laboral como educadora en Anfas, donde trabajo con personas con diferentes discapacidades.

Sí que realicé estudios de pintura en la Escuela de Artes y oficios de Pamplona y en los talleres de Mariano Royo, decantándome posteriormente por la construcción de collages que he utilizado a veces en mis poemarios -“El entramado luminoso”- o en “El juego y el vuelo; además del trabajo durante algunos años como artesana realizando juguetes de madera.

En cuanto a mi experiencia en Nicaragua, ha supuesto el enriquecimiento como persona, sentir que son capaces de organizarse y compartir. Tanto el trabajo como los beneficios se gestionan y reparten entre las diversas familias que componen la comunidad. Y su amor por la música y el baile, su apertura para integrarte en sus espacios…

Existen dos viajes a Nicaragüa. El primero, a raíz de la necesidad de devolución hacia el mundo indígena, me hablan de la Asociación “sinbarreras El Güis” (yo trabajaba en esos momentos en Anfas-Asociación para discapacitados físicos y psíquicos) me hablan de que puedo impartir talleres de plástica y pintura y no lo pienso dos veces; pero mi colaboración ha sido puntual, se ha limitado a trabajar durante el verano en la escuela, y colaborar económicamente con la poesía. El segundo para participar en el Festival Internacional de poesía de Managüa, al que he sido invitada. Placer y gratitud.

7. ¿Qué influencia tienen tu labor social y educativa en tu poesía?

Evidentemente, cuando conoces de cerca determinados círculos de personas, te hace establecer sobre ellos una mirada amplificada, te hace asumir la importancia del compromiso, recibiendo a cambio una devolución que te enriquece y que tu vuelcas en todo lo que haces, en este caso en el campo poético.

8. ¿Qúe otros géneros has explorado y cuales desearías explorar?

Solamente los nombrados anteriormente. Y explorar la fusión de poesía con otras actividades artísticas, performance, quizás.

9. ¿Qué impresión te llevas de Agosto Clandestino?

En los eventos en los que he participado público me ha parecido un espacio participativo abierto y respetuoso con las diferentes opiniones y respuestas. Desde la perspectiva de los entrevistados, ambiente relajado y cordial, interesante literariamente y con algún tinte de humor, dado el carácter jovial de Enrique.

10. ¿Qué supone para ti la participación en el Festival?

Un espacio para compartir con otros y dar a conocer mi poesía, ampliar la amistad con otras personas –poetas o no- fortalecer el espíritu y el ojo crítico, discernir, aupar la palabra.

 

 

 

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